Las cámaras disuaden y muestran la realidad de los hechos
Muchas son las ciudades que están instalando cámaras de videovigilancia en zonas problemáticas, transitadas o aquellas que requieran una atención especial, lo que contribuye a solucionar delitos por dos vías, la disuasoria, puesto que algunos son los que ante la presencia de las mismas deciden no cometerlo y la que permite identificar al agresor o a la víctima.
No siempre la víctima es lo que parece, de ahí que ante supuestos robos menores con agresión estén siendo de gran ayuda para los policías, puesto que permiten descubrir estafas y fraudes de aquellas personas que quieren cobrar la indemnización ante estos hurtos inexistentes que anteriormente eran difíciles de demostrar.
Además, deberán pensarlo dos veces puesto que una denuncia falsa puede alcanzar los 4.000 euros de multa o incluso prisión, por no hablar de la estafa que supone a su póliza de seguros, y no siempre es fácil saber si en el punto en el que te encuentras o dices estar hay una cámara enfocándote.