
La videovigilancia se ha convertido en uno de los sistemas más fiables para los colegios e institutos que quieren evitar a toda costa el absentismo escolar. Cada vez más centros educativos recurren a las empresas especializadas en estos sistemas para pedir sus servicios y mantener así más controlados a los alumnos, además de garantizar la seguridad en sus instalaciones. Esta iniciativa cuenta con el respaldo de las comunidades de vecinos que han manifestado su preocupación por la ausencia de estudiantes en las aulas de clase.
Las empresas dedicadas al tema de la videovigilancia han visto incrementar sus ventas en casi un 50% desde que este recurso se convirtió en una buena alternativa para los colegios e institutos, que a partir de entonces han podido monitorear, a través de internet, los pasos de los alumnos que se niegan a entrar a sus clases. Los vecinos se han sumado a esta labor y también tienen ahora la posibilidad de vigilar de cerca los pasos de los niños que durante el horario escolar deambulan por las calles de su barrio.
Las cámaras que ahora se instalan en estas zonas, en especial, en los llamados 'barrios populares', son cada vez más sencillas porque permiten a los vecinos conectarse a internet y poder visualizar en cualquier momento las imágenes que están siendo captadas en tiempo real. Así, los ciudadanos se convierten en sus propios vigilantes y toman las riendas de su propia seguridad .
Para darle mayor fuerza a este método de vigilancia y seguridad, los vecinos han incorporado alarmas especiales que se activan una vez que se detecta un hecho irregular, mediante un método sencillo y económico.