
Los sistemas de seguridad han pasado a ser uno de los elementos más buscados por los españoles ante el incremento de los casos delictivos en contra de inmuebles, lo que ha hecho que servicios como las alarmas y videovigilancia hayan proliferado de manera espectacular hasta llegar a más de 1,2 millones de hogares y comercios en todo el país, según cifras del Ministerio de Interior.
Los sistemas de alarmas y videovigilancia ya dejaron de ser un servicio anexo a la vivienda y ahora forman parte de su construcción. Desde el diseño de los planos, los arquitectos y los ingenieros comienzan con la instalación de estos elementos antirrobos de manera que el inmueble se construya sobre un sistema de seguridad integral.
Los más favorecidos en este caso han sido las empresas de vigilancia, las cuales han visto multiplicar sus ganancias por cuatro en los últimos ocho años, con ingresos que superan en términos generales los 3.100 millones de euros, debido a la fuerte demanda que ha disparado un 30% la facturación en servicios domésticos de alarmas desde el año 1999.
Las empresas del sector de la vigilancia y la venta de alarmas registraron unos ingresos de 775 millones de euros en el 2005, según los datos que maneja la Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad (APROSER), cifra que representa un notorio crecimiento si comparamos que en el año 1999, la facturación era solo de 203 millones de euros. Se estima que al cierre del año 2007 los ingresos ronden los 900 millones de euros, dado el constante aumento de la demanda de las alarmas y la videovigilancia.