
Las tarjetas de fidelización o programa de puntos son un sistema, aparecido en los años 90, empleado por algunas entidades o establecimientos que tienen como objetivo fidelizar a los clientes actuales y captar nuevos y aumentar su frecuencia de consumo. Además, también sirven para crear una base de datos de clientes con sus datos personales, y poder determinar el perfil de los clientes y segmentarlos.
Esto podría cuestionar la legalidad de las tarjetas de fidelización pero, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), esta práctica es completamente legal, ya que los precios son libres y ésta es una forma de compensar a los clientes fieles y de asegurarse de que incrementen las compras.
Algunos establecimientos o entidades que emiten tarjetas de fidelización editan una revista gratuita para los clientes de esas tarjetas, donde se informa de los regalos y promociones disponibles.
El usuario debe conocer las condiciones específicas de uso de las tarjetas de fidelización que posea. Las más sencillas son las tarjetas de cliente, que funcionan acumulando puntos. Son gratuitas y sólo hay que presentarlas cuando se realicen compras para que los puntos se sumen en su cuenta. Además, el cliente debe permanecer atento a la caducidad de sus puntos y de las promociones.
También existen tarjetas de fidelización que están asociadas a entidades de crédito y, aunque no tienen comisión inicial, pueden llegar a cobrar más de 60 euros de cuota anual.