
De un tiempo a esta parte están floreciendo en casi todas las entidades bancarias un nuevo tipo de depósitos que resultan perfectos para inversores poco arriesgados o para iniciarse en el mundillo bursátil. Hablamos de los depósitos combinados.
Como su mismo nombre nos indica, los depósitos combinados se estructuran en dos partes, diferenciadas entre sí por el tipo de inversión y la rentabilidad. Por una parte encontramos un depósito a plazo fijo y por la otra, uno referenciado a algún tipo de índice o valor variable.
Mientras la parte fija nos comporta una rentabilidad “estable” y asegurada para un tanto por ciento de nuestro dinero, la parte variable alimenta el afán especulativo que hay en cada inversor. Es decir, los depósitos combinados aúnan la seguridad del plazo fijo con las oportunidades financieras de la renta variable.
Las ventajas de este tipo de depósitos son claras: lo aportado a plazo fijo normalmente obtiene una rentabilidad superior que en otras cuentas o productos financieros. Además, la parte variable ofrece la posibilidad de obtener una rentabilidad mucho más alta. Por último, este tipo de depósitos suele tener garantizado el 100% de la inversión inicial, así que, aunque la parte ligada a la inversión variable baje, tu aportación está asegurada.
Las desventajas son prácticamente las mismas que las de cualquier producto financiero de inversión: penalizaciones por la cancelación anticipada del depósito y una permanencia a medio o largo plazo, motivada por las inversiones variables.
En casi cualquier entidad financiera podemos encontrar a día de hoy varios productos combinados. En la Caixa nos ofrecen el “Depósito Doble Oportunidad EuroStoxx”, un producto que garantiza el 100% de tu inversión y que conjuga una imposición fija del 40% del capital con otra variable referenciada al índice EuroStoxx 50 por el 60% de la aportación.
Así, también Banco Popular, Caja Madrid, Openbank o Caja Mar han lanzado este tipo de depósitos. Y es que, los combinados parecen estar de moda.