El aire acondicionado implica sedentarismo térmico
Todavía no ha empezado el calor seco que inunda las calles de Madrid en verano, ni el húmedo que se te pega a la piel en la costa, pero falta poco para que busquemos un rincón a la sombra, una bebida refrescante o un chapuzón en la playa o la piscina, eso los que pueden permitirse unas merecidas vacaciones.
El cambio climático provoca temperaturas cada vez más extremas, inviernos que se retrasan, nieve en fechas insospechadas y sol en pleno diciembre, pero lo que está claro es que el periodo estival es difícil de soportar en muchas ciudades de la península, incluso la reclusión en casa pocas veces ayuda a no ser que dispongas de un aparato de aire acondicionado.
¿Serías capaz de renunciar a él si te dijéramos que engorda? Pues muchas de las investigaciones de expertos nutricionistas se han centrado en los últimos años precisamente en esta teoría, puesto que consideran que el cuerpo debe adaptarse a las diferentes temperaturas climáticas por sí mismo y mantener la regulación que la Asociación Médica Americana establece entre 36,5 y 37,2ºC.
Es lo que denominan “sedentarismo térmico”, que implica una reducción del esfuerzo corporal que se traduce en una acumulación de grasas que de forma normal se gastarían con los cambios habituales del clima, aunque siempre se puede compensar apuntándose a algún gimnasio y controlando la alimentación, porque a ver quien es el que ahora se queda sin aire acondicionado.