
El verano es sinónimo de calor, y el calor es la causa de que muchos españoles se vean obligados a buscar sistemas de climatización para salirle al paso a las subidas de temperaturas. Sin embargo, los altos precios y el desconocimiento hacen que muchos usuarios escojan los aparatos poco adecuados para cubrir su necesidad.
Lo más importante al momento de comprar un aire acondicionado es tener claro qué habitaciones van a ser climatizadas y su tamaño, porque podría comprar un artefacto que no lograr climatizar completamente el área, lo que genera más consumo de energía, o de lo contrario, se enfriarían en exceso las habitaciones.
La Organización de Consumidores y Usuarios recomienda no instalar la unidad exterior allí donde cae el sol, echar las persianas en las horas con mayor exposición solar y cerrar puertas y ventanas cuando el aparato esté encendido. De esta manera se puede ahorrar hasta un 30% de energia.
En cuanto al aire acondicionado interior, su ubicación dependerá de si prefiere que refresque en verano o caliente en invierno. En el primer caso su lugar será debajo de la ventana, y en el otro por encima. Si instala varias unidades interiores, su eficiencia se perderá a medida que estén más lejos de la exterior.
También es importante adquirir –preferiblemente-- un equipo con termostato exterior para que se adecue a la temperatura ambiente y con un temporizador para encontrar la casa refrigerada al llegar a casa.
La OCU señala que entre los aires acondicionados que más se comercializan están:
* Los monobloque: Al estar concentrado en una única unidad, solo sirven para enfriar, son ruidosos, consumen más energia que otros modelos y enfrían peor.
* Los portátiles: También llamados 'pingüinos', son unidades monobloque transportables, aunque su autonomía depende de tener una apertura a la exterior, por lo que en caso de ser una ventana reduce su eficacia.
* Los 'Split': Son los más habituales y cuentan con una unidad interior que absorbe el aire y otra exterior que lo reseca.
* Los 'multi-split': Son unidades 'split' con un aparato externo y varios internos. Su desventaja, a menos que la vivienda cuente con conexiones desde su construcción, es la obra que supone conectar por tubos todas las unidades con la exterior, aunque a cambio se logra climatizar más habitaciones, cada una de ellas con una temperatura propia.